Plantas nativas bonaerenses que florecen en primavera ceibo verbena jardín biodiverso Buenos Aires

La primavera en la zona norte de Buenos Aires arranca con un desfile de flores nativas que muchos vecinos ven sin saber de dónde vienen. El amarillo del espinillo en agosto, el rojo del ceibo en septiembre, el violeta de la verbena en octubre. Son señales de que el ecosistema rioplatense está funcionando, y cada una de esas flores convoca a su propia comunidad de polinizadores.

Espinillo: el primero en florecer

El espinillo (Vachellia caven) es uno de los árboles nativos que más temprano florece, a veces desde julio. Sus pequeñas flores amarillas perfumadas son visitadas masivamente por abejas nativas e introducidas. Si tenés espacio, es un árbol de bajo mantenimiento que ofrece estructura al jardín y alimento temprano para los polinizadores cuando casi nada más está disponible.

Ceibo: la flor nacional que pocos plantan

Paradójicamente, la flor nacional argentina —el ceibo (Erythrina crista-galli)— no se planta tanto como se debería. Florece entre septiembre y diciembre con flores rojas grandes y llamativas, visitadas principalmente por picaflores (Chlorostilbon lucidus). Crece rápido, tolera suelos inundables y es una de las especies más importantes del bosque ribereño bonaerense.

Verbena bonariensis: la estrella del jardín de polinizadores

Pocas plantas nativas tienen el poder de la verbena bonariensis para atraer fauna. Sus flores violetas aparecen desde octubre y pueden durar hasta mayo. Son visitadas por mariposas, abejas, moscas flower y avispas parasitoide. Es fácil de conseguir, fácil de cultivar, se resiembra sola y en verano es el centro de actividad del jardín.

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